|
PoesÃa -
PoesÃa
|
|
Escrito por dallmars
|
|
Sábado, 29 de Agosto de 2009 04:28 |
|
Me parece que hoy voy a mencionar las cosas sin aristocratizaciones tales como su forma y la percepción que tengo de ellas si hoy me sumo al amor es a él y nada más o si fuera el dolor se puede comprender sin que use calificativos ni cuantitativos cuando un niño llora no precisa cómo es su dolor llora nada más y si una mujer sonrÃe hay que mirar sus ojos y ellos nos dirán cual y adónde está su origen y no es necesario explicarlo si veo devenir la vida atiendo a sus reclamos ella me dirá en cada uno de sus reclamos adónde estoy fallando en donde estoy parado y cual es el camino para llegar a mis sueños y si como hace tiempo le viera el rostro a la muerte pienso que no le pedirÃa piedad como hace antaño simplemente dirÃa a por lo que has venido y a otra cosa se entiende?
copyright Eduardo Dante Dall´Ara |
|
PoesÃa -
PoesÃa amorosa
|
|
Escrito por wendy_
|
|
Sábado, 29 de Agosto de 2009 04:27 |
|
Te quiero con un amor libre, me vuelves loca, me enamoras, enciendes en mi corazón sensible, esa llama magenta que devora.
Â
Â
Bebo sedienta, enajenada, enardecida, la dulce ambrosÃa de tu boca, tus manos tersas me acarician, me dan vida, tu voz en mi oido bella melodÃa evoca.
Â
Â
Me abandono a tÃ,a tus besos, tu ternura, la luna nos mira con su llegada oportuna, se posa en nuestros cuerpos,los cubre de blancura quiere ser testigo de esta hermosa locura.
Â
Â
fué uno de esos sueños de noches estrelladas, que se instalan en un rincón de nuestra mente, un hombre, una mujer, dos almas enamoradas, que una noche se amaron...apasionadamente. |
|
Última actualización el Jueves, 26 de Noviembre de 2009 19:56 |
|
PoesÃa -
PoesÃa
|
|
Escrito por wendy_
|
|
Sábado, 29 de Agosto de 2009 04:26 |
Siguen su curso mis dias, tristes, monótonos, vagan sin tiempo y sin espacio, corazón ciclópeo rosario de soledades de añorarte, pensarte y no tenerte, ausencia que penetra como espada silente.
Â
Â
volar quisiera cual frágil gaviota hacia ese valle de rosas, mimbres y acantos, donde hoy guitarras abatidas se sumergen en un océano de llantos.
Â
Â
Intento olvidarte, odiarte, no lo consigo, fantasias llenas de mágia, besos, risas, secretos compartidos que guarda bajo llave y para siempre...
¡¡Este pobre corazón herido!! |
|
Relatos -
Relatos
|
|
Escrito por Nemesis
|
|
Sábado, 29 de Agosto de 2009 04:20 |
|
Mientras caminaba pensaba con tristeza en como seria el final de su vida. Bea nació en el seno de una buena familia, recibió una buena educación, y fue protegida de las cosas malas de la vida. Pero no podÃan protegerla eternamente de la realidad de la vida, y la maldad que habÃa visto según se hacia mujer, le habÃa hecho dudar de la bondad de la gente.
Cada dÃa colaboraba desinteresadamente en una residencia de ancianos de la tercera edad. Donde miles de ancianos esperan con impaciencia una caricia, un abrazo, una palabra amiga.
Ancianos que durante años dieron todo por sus hijos, sus mejores años, hoy se consumen lentamente en soledad.
Ella, una criatura de increÃble bondad, pasaba su tiempo con esos ancianos, ancianos que a pesar de su situación, siguen hablándole con orgullo de los logros de sus hijos.
En ocasiones no puede evitar derramar una lagrima frente a ellos, pensando lo injusta que puede ser la vida.
De pronto no pudo evitar pensar en Herman, posiblemente uno de los casos mas sangrantes que habÃa conocido. Herman era un hombre de éxito, que se dedico en cuerpo y alma al trabajo, acostumbro a su familia a un nivel de vida que necesitaba su sacrificio. Una desgraciada enfermedad le dejo postrado en una silla de ruedas. Su familia pese a que Herman habÃa logrado ahorrar dinero suficiente para asegurarse una jubilación digna, decidieron que ya no servia. Como un juguete roto fue abandonado en una residencia. Allà le conoció Bea. A Bea le maravillo el inmenso corazón de ese hombre, pese a que una nube se formaba en su mirada cuando hablaba de su pasado, jamás escucho un lamento de su boca, jamás vio un exhibicionismo de autocompasión.
Bea, sacudió su cabeza, ya habÃa llegado y sabia que debÃa quitarse de encima esa sensación de tristeza, para sus abuelos la situación era demasiado dura, lo que necesitaban de ella era esa joven alegrÃa que desprendÃa. Se paro frente a la puerta y con su mejor sonrisa cruzo el umbral de la tristeza. |
|
Última actualización el Sábado, 29 de Agosto de 2009 04:25 |
|
Relatos -
Relatos
|
|
Escrito por [Miss_Wilde]
|
|
Sábado, 29 de Agosto de 2009 04:21 |
|
Humo bajo tu piel. Humo bajo tus labios. Humo bajo tus venas. Humo ante todo. Tierra húmeda, cielo estrellado y dos charcos demasiado llenos. Zapatos sin brillo, barro hasta la cintura y un poco de humo. Tu rostro, el mio. Tu pelo enmarañado, mis ojos azules. Dedos colgados en el infinito, camisas negras dormidas sobre pechos ingenuos. Tú, yo, otra vez tú. -¿Te apetece? Sonrio. -Claro, por qué no. Me enciendes paulatinamente. -Ponte cómoda- me pides. Manos, risas, susurros, lametazos. Ganas, muchas, demasiadas ganas. -Quiéreme-me suplicas. Si todo fuese tan fácil. Me haces tuya. Rápido, lento, divertido, frágil, ambiguo, sin sentido. Tuya, tuya y sólo tuya Tú, mi prÃncipe, mi rey, mis lamentos, mis risas, mis lágrimas, mis abrazos, mi felicidad, mi vida sobre mi. Yo, tú al cuadrado, tu poema, tu estrella, tu paraiso, tu sangre, tu corazón, con ganas de ti. Una calada de tabaco rubio suspendida en el tiempo, quemando el aire, destruyendo barreras. Una calada perdida en el universo mientras tú y yo nos convertimos en un solo hombre. |
|
Última actualización el Sábado, 29 de Agosto de 2009 04:25 |
|
|